Una tarde en la plaza, un joven le regaló a una muchacha una flor, y al regresar al grupo, algunos le dijeron:" Antonio, sí que eres estúpido".

Las condiscípulas de la estudiante, por el contrario, manifestaron de diversa forma su complacencia por la deferencia de Antonio. "Creía que ya no existían jóvenes tan galantes", expresó una. "Es cierto, porque a veces se dirigen a nosotras de una manera que deja mucho que desear", reafirmó otra.

Actitudes tan contrastantes me hicieron reflexionar acerca de las relaciones entre los jóvenes de uno y otro sexo, no sólo en el aspecto amoroso sino también en la convivencia cotidiana en la escuela, en el barrio...

Es verdad que vivimos en el siglo XXI, época de conmociones y agitación, Pero eso no debe conllevar a la pérdida de la cortesía, del respeto, la amabilidad en las relaciones entre muchachos y muchachas, y sobre todo, a la falta de la galantería a la hora del varón expresar su atracción por una chica.

Los que calificaron a Antonio de "boludo" son seguramente quienes creen: "Hay que ser prácticos, decirle a la muchacha: Quiero hacer el amor contigo, y no estar en eso de la luna, las estrellas, los poemitas ridículos y todas esas boberías", según ellos, pasadas de moda.

Afortunadamente, muchos son respetuosos, ayudan a sus compañeras, se preocupan por ellas y se comportan caballerosamente, lo cual resulta aún más importante que el propio gesto de la flor, porque ésta es efímera.

Mientras, mantener siempre una actitud galante, tierna, gentil, le hace ganar al joven prestigio ante su colectivo, en especial el femenino.

En ocasiones, las mismas muchachas tienen la culpa del trato incorrecto de los varones hacia ellas, al permitirles utilizar expresiones inadecuadas, descortesías y hasta palabrotas, sin llamarles la atención.

Otras veces, ni siquiera agradecen cuando le ceden el asiento en el ómnibus, le acercan la silla o le llevan la bandeja en el comedor. Tampoco es raro que se burlen cuando el joven la invita a ir a un cine o a tomar un helado con el solo propósito de conocerse mejor y no de entablar relaciones más íntimas.

Estudios realizados por instituciones especializadas en el trabajo con los adolescentes y jóvenes revelan que a la mayoría de las muchachas les satisface ser objeto de halagos , de cortejos, conocer previamente a sus enamorados antes de establecer una relación sexual.

Iguales ideas tienen muchos de ellos; pero el machismo, la superficialidad, el falso concepto de "modernidad" que compulsa a su grupo, les hacen actuar en sentido contrario.

Corren tiempos en que la doble moral, los prejuicios sobre la virginidad y ciertas prácticas como los largos noviazgos con visitas en días convenidos de la semana quedaron atrás; pero esto no significa eliminar en la relación entre las personas de uno y otro sexo, llámese amor o simplemente amistad, ese romanticismo tan necesario que constituye también una manifestación de cultura.

Como dijo Félix Pita Rodríguez: "Sucede que en estos tiempos ciertos adolescentes andan un tanto extraviados: empiezan sus relaciones amorosas no por el principio - en busca de la estimulante y necesaria comunicación- sino por el final: la unión íntima(...) restándole al amor parte de su belleza, de su encanto. Los sueños alrededor del amor, son una de las mayores riquezas del ser humano. Constituyen la herencia interior del hombre."

Al igual que ese inolvidable poeta, defendámoslos.